Raquel Ferreño
2º de Humanidades
La palabra incoterm es muy común en el comercio internacional. Pero, ¿cuál es su definición y por qué la utilizan diariamente, exportadores e importadores, dentro del marco de transacciones comerciales? Los incoterms son reglas establecidas por la Internacional Chamber of Commerce (ICC), que ayudan a conseguir una transacción correcta de mercancía entre países. Dentro de la operación comercial, hay un país importador y otro exportador. Entre ellos, deben conseguir llegar a ciertos acuerdos, como precisar qué tipo de mercancía se traslada o qué tipo de transporte usa. Sin embargo, lo más importante es concretar el lugar de origen y de destino de la carga. Lo mismo ocurre con el grado de responsabilidad que toma cada parte. Tanto el exportador como el importador se basan en incoterms específicos, dependiendo de las bases del contrato, que determinan este tipo de asuntos.
Antes de su existencia, la falta de comprensión y definición en las operaciones de comercio internacional provocaba confusión y malentendidos entre comprador y vendedor. El mayor problema residía en la inexactitud de los lugares de destino de las mercancías. Cualquier indefinición en la operación podía perjudicarla, como cierta discrepancia entre las partes implicadas debido a los costes o a responsabilidades. Por eso, la ICC creó dichas reglas, para que en los contratos de venta quedase claro qué debía hacer cada departamento comprometido en la operación.
Remigi Palmés, un experto en comercio exterior, define a los incoterms en su libro Cómo usar bien los incoterms (Marge Books, Barcelona,2006) como “la columna vertebral del comercio internacional, ya que tienen vínculos directos con las distintas materias que lo configuran”. Es decir, como explica Salvador Pérez, jefe del departamento de logística de la empresa ABB, “son una forma de relacionarse entre comprador y vendedor de diversos países, que establece las condiciones comerciales que ambas partes han de cumplir en la operación comercial”.
Existen malos usos en la práctica diaria de los incoterms, incluso por parte de profesionales del comercio. Si una de las partes implicadas se equivoca y marca, en el contrato un incoterm erróneo, provocará que la otra parte vea imposible cerrar la operación. Según Jordi Plà, director general de la empresa OICARGO, “una empresa puede utilizar mal un incoterm, pero los ajustes son claros. Si se recibe un incoterm mal formulado, obviamente, ni se compra ni se vende. Se han de pedir las rectificaciones necesarias para entrar dentro de una legalidad”. No hay que olvidar, que los incoterms están estrechamente ligados con el comercio, el cual lo está al consumo. E igual que producimos chocolate con el cacao, los incoterms ayudan a crear comercio. Sin embargo, si el consumo es mínimo, el comercio también lo será, como el uso de los incoterms.
Confianza legal en tiempos de crisis
La crisis actual se propaga como el fuego. Superficialmente, afecta a muchos sectores de manera alarmante. Pero la crisis, igual que el humo, contamina hasta los rincones más escondidos. Debido a ella, el comercio internacional se deteriora y decrece, y al mismo tiempo crea desconfianza entre compradores y vendedores. los incoterms, según la opinión de expertos como Pérez o Plà, “en estos momentos han visto reforzada su función en las transacciones comerciales, gracias a la seguridad que aportan”. Sin embargo, en los últimos meses ha disminuido la cantidad disponible de dinero para comerciantes y empresas, cosa que provoca el aumento de paro. Por otra parte, los que aún mantienen su empleo, tienden a consumir menos por el miedo a las pérdidas económicas. La alarma se enciende entre los consumidores y la producción disminuye, lo que contribuye a un inferior movimiento comercial.
Lo que cada día se ve en la televisión o en los periódicos, son noticias de gran interés social y todas a consecuencia de la crisis: el paro, la pobreza, la subida de precios etc. Pero realmente, la crisis tuvo que colarse por alguna pequeña rendija que nadie vio. La rendija del comercio exterior está muy lejos, pero el aire de la crisis lo enfermó y ahora es difícil curarlo. Los expertos se ponen en situación y confiesan que “ahora la desconfianza es mayor y que tener reglas que ayuden a mejorar y a asegurar el envío de mercancía, sobre todo de mercancía peligrosa, resulta muy importante”. Otros piensan de manera distinta. Es el caso del responsable de los contenedores del Mediterráneo de la empresa APL, Albert Ferreño, quien afirma convencido que “los incoterms han existido toda la vida, con o sin crisis. Tan sólo son condiciones de compra y venta y no tienen nada que ver con el hecho de que España ahora esté pasando por una gran crisis financiera. Se hará una compra o una venta si hay producción, independientemente de los incoterms”.
La crisis ha propiciado dos visiones distintas de los incoterms. Ambas son correctas. Ciertamente, los países que durante los últimos años han tenido abiertas operaciones con nuestros comerciantes, ahora son más reticentes a la hora de concretar transacciones. Es posible que, en tiempos de crisis, estos páises vean en los incoterms, desde un punto de vista legar y moral, una medida aseguradores del envío. En realidad, siempre han formado parte de un protocolo de obligado cumplimiento con o sin crisis. Los negocios son tan impersonales, que se necesitan pautas legales para fomentar la confianza.

July 8th, 2009 at 03:45
Buen articulo