hospital

Raquel Ferreño

2º de Humanidades

Un familiar de un paciente llama, nervioso e histérico, al 061 para pedir una ambulancia. Tras preguntarle varias veces los datos  personales del enfermo, el 061 le aconseja que lleve al paciente al Centro de Atención Primaria más cercano. Después de una breve discusión, el 061 se da cuenta de que son las 2 de la madrugada de un sábado y que el CAP no abre los fines de semana, así que le pasa con una voz metálica que dice algo parecido a esto: “no cuelgue por favor, le atenderemos enseguida; no cuelgue por favor, le atenderemos enseguida; no cuelg…” Hasta que, de repente, la llamada se corta. El familiar, más nervioso que antes, vuelve a marcar el número y vuelve a repetirse lo mismo. La historia termina en la sala de urgencias del hospital, donde el enfermo y el familiar llevan tres horas esperando a que por los altavoces de la sala digan el nombre del enfermo. Y así otras 50 o 60 personas que se encuentran en la misma situación que nuestro paciente X y nuestro familiar Z.

Durante los últimos meses, X ha visitado numerosas veces el Hospital de Terrassa, el más cercano. Por suerte, entró siempre en ambulancia, con lo que en lugar de esperar en la sala de espera, lo hacía en la sala de espera de la sala de urgencias, que suele estar abarrotada de sillas y camillas por todos lados. Incluso los pasillos presentan un aspecto lamentable y a veces tétrico. Mientras esperaba en una silla junto a una mujer de 80 años, cuya cabeza estaba apoyada en el mostrador de las enfermeras, X oía como éstas discutían no sobre quién era el siguiente paciente a visitar, sino sobre a quién le tocaba guardia el día después.

Dos horas más tarde, tras pasar la visita rutinaria de las A.T.S., llega el médico. Z se queja por la espera, pero en realidad, ¿qué pretende, si en toda la sección de urgencias tan sólo hay dos médicos de medicina general y 30 pacientes? El médico pregunta y anota en el papel: paciente número 4, pasillo 2. Efectivamente, X es el número 4 del pasillo 2 lleno de enfermos. El doctor termina con sus preguntas y comenta que harán pruebas para saber qué le ocurre a X. Todo parece indicar que la espera no puede ser más larga. Sin embargo, las enfermeras van de un sitio a otro y hacen amistad con X y Z, que aún siguen en el mismo sitio. Ellas les preguntan: ¿aún aquí? ¿cómo lo llevamos? X y Z no saben qué contestar. A X tan sólo se le pasa por la cabeza “sí, aún aquí, si no, no estarías hablando conmigo ni tampoco me oirías toser de manera incesante”.

Hace relativamente poco que el Hospital de Terrassa acoge en sus urgencias y también en sus visitas rutinarias, a parte de la población de Sant Quirze del Vallès y de Sabadell. Todos los historiales clínicos son trasladados del Hospital Taulí de Sabadell al Hospital de Terrassa. Los médicos han cambiado y con ellos los tratamientos que estaban ya en marcha desde hacía tiempo. De ahí que pregunten al paciente una y otra vez sobre su estado, y en momentos poco oportunos, como cuando tienes convulsiones o una hemorragia nasal que no te deja respirar.

Tras dos visitas más según el mismo procedimiento, Z tuvo que pedir una de esas hojas que siempre dicen que tienen a tu disposición, pero que luego nunca encuentran. Una hoja de reclamación que más tarde tendría una carta de disculpa por la mala organización y atención médica. Pero, ¿de qué nos sirve una carta de disculpa si luego la solución no se pone en marcha? El historial médico de X, es actualizado con un vago y confuso diagnóstico después de estar dos semanas sin poder comer nada y pesando sólo 48 kilos. Es cierto, que gran parte de la sociedad acude a urgencias por nimiedades y eso colapsa este servicio en cualquier hospital. Pero se podría afirmar, basándonos en hechos verídicos, que actualmente España no tiene una buena estructura sanitaria. La historia de X, mi historia, es una entre muchas. La paciencia fue mi mejor solución.

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2 Responses to “La historia del paciente nº4”

  1. Excelente reportaje, para todos aquellos que por una u otra razon nos hemos tenido que ver inmersos en esa rueda de télefonos, enfermeras y salas de espera llamadas Hospital.

    Great!

  2. Mr. Revolutions
    March 15th, 2009 at 06:19

    Què es pot esperar del circ d’Europa? Doncs coses així. El dia que siguem un país de debò igual ho podem arreglar. Tinc la sort d’haver entrat als hospitals sempre amb ferida oberta, lo que em convertèix en prioritari…, espero no trobar-me en la situació de Ms.X

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